Que los gusanitos que roen las manzanas
se muden e invadan mi cintura,
más abajo que esculpan el coxis que se ciñe
a mi mortal recuerdo.
Abandono la carcasa, me voy a hacer
presa de un embrujo a ultramar,
el tiempo hace estragos
en la pequeña distancia que hay
de mis ojos a los tuyos.
martes, 2 de diciembre de 2008
viernes, 14 de noviembre de 2008
Chincursigada
Duro y tupido,
me llovió encima el desprestigio
que he lucido ante gigantes inseguros,
que se esconden inmaduros,
en las arrugas de mis manos agrietadas
por tiranos tiernos precipicios.
Es lamentable que,
a estas alturas del libertinaje histriónico que represento,
me ponga a hostigar a la infantil presencia que
rodea frecuente dramáticos y sexuales desencuentros.
Ni modo, así me han labrado los cataclismos
que han trastocado mis tiempos.
El drama se ahoga en un vaso de agua,
lo sé,
me atraganto con mililitros de desatenciones.
Para ti son nada,
son ratitos,
las edades deberían de constatar
las soledades que han sumergido
en ti esperanzas e ilusiones.
No puedo mantenerme ajena,
el diálogo que tienes contigo,
escupe a cualquier intruso,
incluso,
con risueño cinismo.
No te disculpo,
de qué, para qué.
La empatía en ti es ignorante de sí misma.
En mí,
la mania noctámbula se amedrenta
ante depresión solar,
combinación pavorosa de raquíticas
promesas,
quebradizo tengo el ego.
Te amo, despiadadamente, a mi pesar.
me llovió encima el desprestigio
que he lucido ante gigantes inseguros,
que se esconden inmaduros,
en las arrugas de mis manos agrietadas
por tiranos tiernos precipicios.
Es lamentable que,
a estas alturas del libertinaje histriónico que represento,
me ponga a hostigar a la infantil presencia que
rodea frecuente dramáticos y sexuales desencuentros.
Ni modo, así me han labrado los cataclismos
que han trastocado mis tiempos.
El drama se ahoga en un vaso de agua,
lo sé,
me atraganto con mililitros de desatenciones.
Para ti son nada,
son ratitos,
las edades deberían de constatar
las soledades que han sumergido
en ti esperanzas e ilusiones.
No puedo mantenerme ajena,
el diálogo que tienes contigo,
escupe a cualquier intruso,
incluso,
con risueño cinismo.
No te disculpo,
de qué, para qué.
La empatía en ti es ignorante de sí misma.
En mí,
la mania noctámbula se amedrenta
ante depresión solar,
combinación pavorosa de raquíticas
promesas,
quebradizo tengo el ego.
Te amo, despiadadamente, a mi pesar.
martes, 11 de noviembre de 2008
Destanteo
Indómito martirio esconde este frágil equilibrio.
Que si de intensidades quiero hablar,
también necedades he de mencionar.
Locamente escondo el pavor que le tengo
a tus sabanas azules.
Claustrofóbica y floripondia me siento
en tu regadera esquizofrénica reticente.
Escindida me encuentro cuando haces
de mi piel parte de tu tacto.
Dolorosa es tu huída,
nunca dejas ni rastro,
te sumerges tranquilamente
en donde yo ya no puedo agarrar ni tus retazos.
Voyeurista de tus detalles,
soy la que te quiere remediar
todos los males.
Tanto siento que
es todo a lo que pavor le tengo.
No digas que no te contento,
vivo ahogada en la complacencia
que cada día va en aumento.
Se desatará brutal carnicería
cuando el tiempo y la razón
le den cuerda al pesismismo
que me acostumbra.
Romperé el paradigma de tus ojos,
castraré las promesas que ahora hago
sin censura,
destazaré esperanzas de tenerte
y a mis sueños inflingiré
serias quemaduras.
Quédate jadeante,
sin licencia para quebrar mis
conjeturas.
Que soy de ti sin miramientos,
más soy de ti
que míos son mis
propios miembros.
Que si de intensidades quiero hablar,
también necedades he de mencionar.
Locamente escondo el pavor que le tengo
a tus sabanas azules.
Claustrofóbica y floripondia me siento
en tu regadera esquizofrénica reticente.
Escindida me encuentro cuando haces
de mi piel parte de tu tacto.
Dolorosa es tu huída,
nunca dejas ni rastro,
te sumerges tranquilamente
en donde yo ya no puedo agarrar ni tus retazos.
Voyeurista de tus detalles,
soy la que te quiere remediar
todos los males.
Tanto siento que
es todo a lo que pavor le tengo.
No digas que no te contento,
vivo ahogada en la complacencia
que cada día va en aumento.
Se desatará brutal carnicería
cuando el tiempo y la razón
le den cuerda al pesismismo
que me acostumbra.
Romperé el paradigma de tus ojos,
castraré las promesas que ahora hago
sin censura,
destazaré esperanzas de tenerte
y a mis sueños inflingiré
serias quemaduras.
Quédate jadeante,
sin licencia para quebrar mis
conjeturas.
Que soy de ti sin miramientos,
más soy de ti
que míos son mis
propios miembros.
martes, 4 de noviembre de 2008
Gustito
Me sabes a inevitable.
Mis manos te buscan en mi cuerpo,
mi cuerpo reclama tus manos,
mi boca saliva recordando tu sabor.
Debiste predecirme,
ahora eres santa de mi devoción.
Mis manos te buscan en mi cuerpo,
mi cuerpo reclama tus manos,
mi boca saliva recordando tu sabor.
Debiste predecirme,
ahora eres santa de mi devoción.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Quebrados
Sube,
siempre arriba.
Te quiero montada en mi delirio,
rompiéndome la costilla con tu talón
no creo encontrar consuelo para tal
laceración.
Y Baja,
que el vértigo es cortejado por la depresión,
me abandono a falso alivio,
mareada,
rompo tu voluble concentración.
Rompe artera la adoración
de la que estoy hecha,
no hay encanto más dilatado
que el que tu cuerpo cosecha.
Y razga mis muslos con tu desesperación,
ríe después a costa de mi sexo,
que te sabe a chistes y a canción.
A cal sella mis ojos,
se la niña que se ahoga dramática
en estos pozos jadeantes y perezosos.
Y arena rica en corales,
sumerge en la sangre mareada,
que cuando a oleadas te vienes,
dejas ruda dentellada.
A capa fina de pintura
me arriesgo a parecer superflua,
sin finura.
Más, por tu pincel paso factura,
humedécete en mis ranuras,
que para eso te quiero artista,
ven,
remiéndame las fisuras.
Y espada hunde en rauda calentura,
que si no termino es por tu loca
desventura.
Tus ausencias dan calambres
a mis necias uñas.
No te olvides de avisarme,
que ya no responderé
a lastimeras dudas.
Entre azul destino,
indómito y castrado amigo,
ayudante del bastón
que se pretende seguro camino.
No me engañas siendo ambiguo,
ambos sabemos de trágico martirio,
tiene nombre de dramática lectura,
es la kappa de mi alfabeto,
y es dictadora de mi hechura.
Y buenas noches,
me despido,
entrego frágil amor insecto,
que es por ti inspirado
y es suspiro perfecto.
siempre arriba.
Te quiero montada en mi delirio,
rompiéndome la costilla con tu talón
no creo encontrar consuelo para tal
laceración.
Y Baja,
que el vértigo es cortejado por la depresión,
me abandono a falso alivio,
mareada,
rompo tu voluble concentración.
Rompe artera la adoración
de la que estoy hecha,
no hay encanto más dilatado
que el que tu cuerpo cosecha.
Y razga mis muslos con tu desesperación,
ríe después a costa de mi sexo,
que te sabe a chistes y a canción.
A cal sella mis ojos,
se la niña que se ahoga dramática
en estos pozos jadeantes y perezosos.
Y arena rica en corales,
sumerge en la sangre mareada,
que cuando a oleadas te vienes,
dejas ruda dentellada.
A capa fina de pintura
me arriesgo a parecer superflua,
sin finura.
Más, por tu pincel paso factura,
humedécete en mis ranuras,
que para eso te quiero artista,
ven,
remiéndame las fisuras.
Y espada hunde en rauda calentura,
que si no termino es por tu loca
desventura.
Tus ausencias dan calambres
a mis necias uñas.
No te olvides de avisarme,
que ya no responderé
a lastimeras dudas.
Entre azul destino,
indómito y castrado amigo,
ayudante del bastón
que se pretende seguro camino.
No me engañas siendo ambiguo,
ambos sabemos de trágico martirio,
tiene nombre de dramática lectura,
es la kappa de mi alfabeto,
y es dictadora de mi hechura.
Y buenas noches,
me despido,
entrego frágil amor insecto,
que es por ti inspirado
y es suspiro perfecto.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Vehemencia
Te quiero invitar un helado un día de invierno,
de esos,
que a la sombra se siente en las pestañas el factor de congelación
y al sol se siente en las orejas una leve calcinación.
Ahora que,
si no quieres helado,
te puedo ofrecer dos,
uno de chicle y otro de arroz.
Te quiero llevar a la feria,
de esos,
que a la sombra se siente en las pestañas el factor de congelación
y al sol se siente en las orejas una leve calcinación.
Ahora que,
si no quieres helado,
te puedo ofrecer dos,
uno de chicle y otro de arroz.
Te quiero llevar a la feria,
visitar a la mujer serpiente, a quien:
"...por huir de su casa con su novio la madre de éste le arrojó mal de ojo poco a poco escamas salían por sus poros hasta que la lengua en dos bifurcada le vió salir cola con cascabel cual sonaja...".
Atinar todas mis canicas, para ganarte alcancías.
Incertar todos los aros para regalarte un peluche estrafalario.
A los carritos chocones te treparé para colisionar nuestros horarios,
y, un algodón de azúcar nos servirá de corolario.
A los carritos chocones te treparé para colisionar nuestros horarios,
y, un algodón de azúcar nos servirá de corolario.
Te quiero llevar a la playa
y
remojar de sales la espera.
De perdida a la Quebrada...
presumiría valentía pues sabes que soy bien clavada.
A tu boca le daría a morder unos coquitos,
después ya calientita te invitaría a probar marisquitos.
En las olas y en la espuma
te retaría a una lucha,
para que la marea,
por fin,
se lleve la conchita duda.
Te quiero invitar a un panteón,
soplar sobre las tumbas unos cuantos dientes de león.
Las inscripciones en mármol recitaré en tu oído,
que si esto no te enamora,
déjame con los demás fallecidos.
Te inventaría supersticiones para sentir duras tus palpitaciones,
corrientes de frío invocaría para el único divertimento
de con quien yo siempre viviría.
Te quiero llevar al circo,
marometas y equilibrio.
A petición del maestro de ceremonias,
el hombre bala te saludaría
y yo, por ti,
con gusto mi lugar le intercambiaría.
Los cuchillos atinarían a trazar silueta divina,
yo lanzando dagas a la suerte que es necia y esquiva.
Coqueta con el domador,
nos veremos cómplices de la subyugación,
lujurioso el látigo azotará nuestra mirada obscena,
roja la cara, la espalda y todas las muñecas.
A la pista pasaré a ser tú payaso,
aunque bien sabes,
tengo humor de obsidiana,
soy un Wayne Gacy con lazo.
Te quiero hacer de comer,
deleitar la papila de mi amor con tus ojos de lasciva gustativa.
Limpiar la comisura de tu hambre,
recrearme en la nutrición que representan tus encantos.
Un pollito nos comemos o chuletas o enchiladas...
te hago lo que tu quieras,
todo,
menos rajas.
Alimentarte yo quiero,
ser la causa de la queja de tu panza.
Te quiero hacer el amor,
cortejar tus manos y tus hombros.
Silenciosamente respirarme toda tu piel,
cancelar cualquier trazo del pasado.
Quiero llenarme de ti completamente,
ahogarme en todo lo tuyo,
ensuciarme las manos y embarrarme de ti,
perversa sin calendarios.
Tenderé la cama,
que se encuentra sequísima por la asuencia
de los gemidos que te fluyen extraordinarios,
Te atenderé despacio,
lubricaré la cordura que me hace falta,
para acariciarte absurda, locamente y con rabia.
Quiero dormir contigo,
ser alfa y omega en tus ondas cerebrales,
que tu insomnio carcoma toditas las ansiedades.
Calmar al viejo sabueso ronquido,
cantarte una canción de cuna que te salve del precipicio.
Ver a través de los velos que son tus sueños,
que serán mis celos,
que serán los personajes,
que serán todos menos mis egos.
Voy a practicar rapiña con tus pesadillas,
protegerte de mi ausencia en la vigilia.
Te despertaré adorada,
pediré a Morfeo la retirada,
lameré quedamente lagañas que sellan y abren distancias.
Te quiero casar conmigo,
hacer de roquerito un ex adicto.
Comprometeré mis arrugas con tu astucia,
seré pionera de tu religión.
Brindaré mis canas a tu oficio y
serás devocionario de mi diaria afición.
Quiero verter mis anhelos
en los cuencos de tu cuerpo.
Doblegaré infidelidades políticamente correctas,
me subyugaré ante peticiones
de caprichosos dolores.
Quiero ser todos los días las flores de tu buró,
desataré mis capacidades:
quiero ser todos los materiales con los que elaboras tu colección.
Cuidarte yo quiero,
en tu lecho de vida arrullarte pretendo.
en tu lecho de vida arrullarte pretendo.
lunes, 20 de octubre de 2008
Anidar
Distante la humedad enternecida,
se turba ante el áspid de tus besos,
ronronea la espina dorsal ante tu tacto,
ruge mi vientre ante tus ojos de leopardo.
Gruñes altiva,
certera presa soy de tu caricia.
Me encomiendo a tus extremidades,
melena de confusiones que somos,
en la lucha,
en las deseadas posteridades.
Canta receloso mi porvenir,
se pavonea ridículo mi acto,
te cortejo,
te quiero conseguir ahora para jamás dejarte.
Corazones croan delirantes ante,
gatuno,
tu andar.
Se mía otra vez siempre, no nos hagas dudar.
Acéchame en preciosa contemplación,
espero que caces mi orgullo,
que muerdas mis nuncas.
Devora jadeante las entrañas
de mis temores líquidos,
distiende tendones que sostienen
quebrantos y desilusiones.
Nunca te había sentido
tanto, ante todos los tús que
antecedieron nuestros encuentros,
anacrónicos y difuminados.
Permanece bestial ante mi arrojo,
lubrica las garras que me mienten,
que deshacen la salvedad con
que me arrulllo.
Requiero de la piel de tu sombra,
cobijar mi soledad yo quiero,
con tu caótico silencio.
Soy onomatopeya de tus antojos,
deliberadamente
me ofrezco a tu hambre.
Convídame, sin piedad, a la camada de
tus destinos.
se turba ante el áspid de tus besos,
ronronea la espina dorsal ante tu tacto,
ruge mi vientre ante tus ojos de leopardo.
Gruñes altiva,
certera presa soy de tu caricia.
Me encomiendo a tus extremidades,
melena de confusiones que somos,
en la lucha,
en las deseadas posteridades.
Canta receloso mi porvenir,
se pavonea ridículo mi acto,
te cortejo,
te quiero conseguir ahora para jamás dejarte.
Corazones croan delirantes ante,
gatuno,
tu andar.
Se mía otra vez siempre, no nos hagas dudar.
Acéchame en preciosa contemplación,
espero que caces mi orgullo,
que muerdas mis nuncas.
Devora jadeante las entrañas
de mis temores líquidos,
distiende tendones que sostienen
quebrantos y desilusiones.
Nunca te había sentido
tanto, ante todos los tús que
antecedieron nuestros encuentros,
anacrónicos y difuminados.
Permanece bestial ante mi arrojo,
lubrica las garras que me mienten,
que deshacen la salvedad con
que me arrulllo.
Requiero de la piel de tu sombra,
cobijar mi soledad yo quiero,
con tu caótico silencio.
Soy onomatopeya de tus antojos,
deliberadamente
me ofrezco a tu hambre.
Convídame, sin piedad, a la camada de
tus destinos.
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