martes, 10 de marzo de 2009

Para la Pelea

Que el silencio envuleva
el deseo inaudito que nos agobia,
que nos carcome las ganas rabiosas.

Ansío tus manos,
me apetece tu sexo
perfumado.
Codicio tu saliva,
toda tu humedad la quiero en mis labios.

Le tengo envidia a tus alrededores,
ambiciono tus dedos rozando mis calores,
Anhelo tu cuerpo soñado, antojado.

Eres el capricho con el que se afanan mis manos.
Te voy a penetrar profundo con la mirada,
no habrá guarida para la ambición que
ahora se consuela con la distancia.

Vas a ser mía,
lo sabe la luna,
el instinto,
esta intuición de agua
que como tú, me alumbra
la entrepierna empapada
de tus palabras.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Adictiva

Lo ves,
eres el narcótico que
obtengo pese a ir en
contra de tu voluntad.
Eres una necesidad sublingual,
quiero más, la abstinencia que me acosa
no la puedo soslayar.

Eres morosa en tu mirada,
tienes las armas discretas,
me tienes tan enganchada.
Espero,
temblando,
la ausencia que habrá
felizmente en la lisa y luminosa cara
que te alberga ahora deseada.

Tiemblo de ganas, poseerte será
realizar el paso de la muerte,
estoy dispuesta al arriesgue.
Me haces sentir,
que allende
el ordenador,
tú también mueres por
oler nuestras salivas combinadas.

Eres un tesoro,
precioso y pecaminoso,
resguardar quiero en mi almohada la
pasión y el antojo
que me causan tus manos
imaginadas.
Tus manos estilizadas,
que,
en sueños lúcidos,
estrechan mi sexo victorioso,
abierto a tu venida y llegada.

Para tí, me llamo como todos los nombres,
soy tu facilidad,
quiero ser la intención de tu lengua y tus labios,
eres todos mis pasados.
Le hago el amor a la fortuna y
a ti te lo haré
en el momento de encontrarnos.

martes, 3 de marzo de 2009

Tres Deseos

Te has gastado uno ya, me tendrás.
No te precipites, piénsalo con calma,
ya no te puedes retractar.
Amaneceré en tu cama...
Tendida sobre las sábanas de tus aromas,
cobijada con la humedad de tu sexo,
soñando con tus ojos terciopelo,
tocándome con tu sonrisa chueca.

La boca se me hace mares cuando saboreo
tus palabras y tu intensidad.
Sin prescripción me receto tus imágenes,
furtivamente me las dispongo a degustar.

Tú, tienes nombre de iluminación.
Mis manos pueden detener esta
lascivia que provocas inocente.
No me dejo. No quiero.

Te tengo miedo, eres el
caos que necesito para renacer en
estrella bailarina.
Lo he dicho ya, quiero proteger
tu porvenir,
quiero cuidar tus recuerdos.

Te quedan dos, hazlos más tuyos.
Quiérelos eternos,
por mi parte, mientras,
te concedo un infinito de anhelos.

jueves, 5 de febrero de 2009

Todalavía

Cinco del mes,
Cinco meses ayer.

Qué pánico el que sienten mis canas porvenir,
de tanto despojo no se quieren redimir.

Que al viento tus canas infantiles ya andan,
y yo las quiero envejecer junto a mis dedos.

Qúe son cinco,
eres yo insegura y pálida
ternura,
de vernos amarradas
por una costumbre
malograda.

La realidad es que:
aún tengo miedo de los cuatro que nos esperan,
terror tengo de esperarlos sin tu venia
callejera.

Los días cuatro hay cuartos rojos,
malhechores de mi posesión.
La saliva rapaz se dispone
a carcomer los ojos de mi hijo
devoción.

La traición que se me asoma
entre las pestañas e imaginarios aromas,
la adivinas en la entraña que
te sabe,
soy,
que tú eres leona,
de tu misma condición.

martes, 20 de enero de 2009

Solo un café

Con qué suavidad desentrañas el sol
de una tarde de domingo,
qué fiereza la que destila tu mirada,
ante la perpleja e inquisidora lengua que desea
que te escurras en docta palabra.

No puedo sacudirme la sonrisa,
el murmullo se azota en el patíbulo
de mi atrevimiento,
estas ganas no serán
guillotinadas por ti, por nadie.

Eres la demencia hecha discurso,
te presumes contradictoria,
me asumo tu acechadora.
Me reduzco
admirando
tu elocuente boca.

miércoles, 7 de enero de 2009

Selfserendipity

Qué desdén el tuyo con el que alimentas
este pardo corazón.
Seguro querrás pronto mi obligada retirada,
la historia te la sabes,
al fin y al cabo se tiende a repetir
la cansada posesión.

Las cáscaras que vas dejando
a tu paso,
el tiempo despellejado,
los huesos después de grandioso banquete
de egolatría y satisfacción;
lo dejas todo
para mi solita,
gracias,
no te hubieras
molestado.

Dando y dando.

Yo no seré la que traicione fielmente
a la ordinaria,
acostumbrada caprichosa
que ahora soy.

En el momento de los furtivos besos,
de las seis copas,
del as bajo la manga y de la espada,
de orgullo pueril,
ensangrentada...
seré la misma
que ahora te arranca
besos en ciegas dentelladas.

De verdad, no dejaré de ser quien soy.
Consiento alegre tu devenir locuaz
y celebro tu pasión.
Que en tus manos me realizo,
ajena al pasado que habita la marchita
delimitación de mi
lengua hermafrodita.

Pero te digo sin vacilar,
cariño,
no me dejes sin objeto
para tansitar la soledad
en que me siento
cuando ocupas mucho mejor,
y sin mi,
tu tiempo.

Poseidón está latente
en la caracola de mi
ira,
que tú,
desafiante,
supones inexistente,
y si acaso pequeñita.

Congratulaciones,
pues,
para la sublimación
que mantiene cautiva a la,
miserable y enojada,
marea destructora
de paciencias y de amores,
reacios a permanecer conmigo
¡ay!
pero qué dolores.

Dignamente sonrío y
presumo mis condecoraciones,
nada importa la catástrofe
que he representado en
las muertes de mis futuros
personificados.
Cambiemos todo esto,
lo pido de codos y rodillas,
ante ti, regidora
de mis renovadas alegrías.

martes, 6 de enero de 2009

Por adelantado

Lejana,
te veo entre las letras y misterios.
Las imágenes que robo precavida,
me hacen sentir tuya en cierto aspecto.

No lo sé, pero me sabes a fruta y a
porvenir.
Rememoro un futuro en que no estás,
aunque lo he soñado;
te vuelo,
te aviento candente
hacia mis brazos para arrullar
las eñes y los años que nos faltan.

Al final qué pasará,
te veré,
me verás en alguien más,
con ganas de ti.

La inocencia de la pantalla
nublará la perversión de nuestro encuentro.
Ahora que te pienso recuerdo el futuro
de tu aliento y la ternura de tus ojos,
viéndome,
tras retratos ajenos.
Al final, tan distante está la escena que
me despierto oliéndote en mis manos,
obscena.

Me turba tu arribo y tu llegada,
te quiero ver,
deleitarme con mi torpe imaginación
y sentidos excitados.
Cómo controlar el vértigo que me
provoca el afán de recrearte
tendida,
en una hamaca,
aturdida por la traición de los deseos,
atada a nuestras palabras teñidas
de anhelos incumplidos y recelos.

Te espero, sin impaciencia,
con las manos vacías y fervientes
para el trueque de miradas y añoranzas.

Y,
sin embargo,
temerosa aguardo el tacto de tus ojos.